Razones y decisiones. Los principios del autodidacta.
Todo el mundo sabe que autodidacta es aquel que decide aprender por sí mismo.
¿Pero qué significa eso? ¿cuáles son los motivos que empujan a una persona a tomar esta decisión?
Vamos a analizar a continuación los rasgos que definen el carácter autodidacta. Teniendo en cuenta que, al menos en la sociedad occidental, el autodidacta lo es más por carácter, por decisión propia, que obligado por las circunstancias. De hecho es al contrario: en la mayoría de los casos, toda la presión social va dirigida a evitar por todos los medios esta opción pedagógica.
El carácter autodidacta tiene que ver con la conciencia de la trascendencia personal y social de la propia educación, que va más allá de su mero empleo utilitarista (a nivel profesional o como elemento de representación social).
Por esa razón el autodidacta entiende como algo fundamental el método de aprendizaje. Y es en la búsqueda del método que mejor se adapte a sus intereses y condiciones que el autodidacta se plantea, de una forma más o menos consciente, una serie de cuestiones cuya resolución es decisiva para su posterior elección.
Estas cuestiones quedan plasmadas en un conjunto de principios básicos de la autodidáctica:
- El autodidacta decide porque quiere estudiar.
- El autodidacta decide que quiere estudiar.
- El autodidacta decide para que estudia.
- El autodidacta decide de quien aprende.
- El autodidacta decide como quiere estudiar.
- El autodidacta decide cuándo estudiar.
- El autodidacta decide el ritmo de aprendizaje.
- El autodidacta decide hasta dónde llegar en el aprendizaje.
Pasemos ahora a desarrollar cada uno de estos principios:
Las razones que mueven a las personas a estudiar pueden ser diversas. Pero es difícil encontrar personas que hayan meditado seriamente sobre esta cuestión. De hecho la mayoría de las personas consideran su período de estudiantes como una imposición familiar/social, necesaria pero ciertamente poco estimulante. En el mejor de los casos se considera el estudio como el peaje imprescindible para un posterior éxito laboral, económico y social. en general la elección sobre los estudios a cursar está influenciada por: las preferencias y la capacidad personales, las posibilidades profesionales, el estrato sociocultural y la capacidad económica.
En pocas ocasiones se valoran aspectos tales como el enriquecimiento intelectual, la trascendencia social, científica, artística... etc., la aportación al bienestar de la sociedad y/o de la humanidad en su conjunto, la pasión absorbente sobre un tema o materia, la necesidad personal de conocer, de saber...
Y son los autodidactas, aunque no sólo ellos, quienes están en las mejores condiciones para decidir en base a una reflexión previa sobre sus propias razones para estudiar.
Se diría que todos los estudiantes tienen esa facultad. Pero es una afirmación engañosa. De hecho estamos tan a acostumbrados a que nos indiquen el camino por donde transitar, el itinerario a seguir, que nadie se plantea ni siquiera la posibilidad de que pueda existir otro. Y se entiende como natural que en unos estudios de ingeniería técnica no se estudie pintura, latín o música... tampoco se pone en cuestión el hecho de que en los estudios de filología para nada aparezca la física cuántica... pero ¿son realmente incompatibles los conocimientos científicos, artísticos, históricos, filosóficos...?. Seguramente todos conocemos casos de personas que compatibilizan sin esfuerzo conocimientos y habilidades teóricamente incompatibles. Y sobre el asunto de su utilidad ¿se puede asegurar la inutilidad de los conocimientos musicales para un matemático, o los filosóficos para un arquitecto, o los matemáticos para un pintor, etc.? para muchas personas, no sólo son útiles sino necesarios y su carencia, la causa de una excesiva especialización que empobrece intelectual y culturalmente a la sociedad.
Pero hay más. Todo mundo sabe que en todas las materias y a todos los niveles hay autores, acontecimientos, opiniones... conocimientos, en definitiva, que son estudiados y otros que no lo son. La razón que se aduce es obvia: es imposible estudiarlo todo y por tanto se debe hacer una selección imparcial de los conocimientos a adquirir, escogiendo siempre los más esenciales de cada materia.
Hasta aquí de acuerdo. Pero ¿realmente esto es así?. Parece evidente que no. Cada país, cada régimen político, cada confesión religiosa, cada modelo social... elige unos autores y contenidos diferentes y los alumnos, sean del nivel que sean, están obligados a aprender según el criterio, en absoluto imparcial, del poder de turno.
El autodidacta por su parte, es libre para seleccionar las materias, los autores y los contenidos que prefiera según sus propios criterios, preferencias, inclinaciones...
La respuesta a esta cuestión fundamental parece tan evidente, tan clara como la anterior.
De hecho la sociedad también nos ofrece respuestas incuestionables. Cada rango, cada tramo, cada especialidad... tiene un objetivo prefijado. Que en general tiene como finalidad la obtención de un puesto de trabajo. Puesto de trabajo que para ejercerlo resulta imprescindible la obtención del título correspondiente. Naturalmente esto implica la obligación de cursar unos estudios para poder trabajar.
Sin, por supuesto, pretender minimizar la importancia de encontrar un puesto de trabajo, es indudable que hay personas que pretenden adquirir conocimientos con otros fines, que pueden ir desde el interés puramente personal hasta la aplicación social o científica de los conocimientos adquiridos.
Pero, incluso en lo que se refiere a la actividad laboral, resulta evidente que en la mayoría de las ocasiones, resulta mucho más eficaz la experiencia en el desempeño de una función (aprendizaje autodidacta) que los propios estudios académicos de capacitación.
Además resulta absolutamente imprescindible para la evolución social la existencia de un pensamiento crítico, heterodoxo, que sirva como antídoto al adoctrinamiento al que naturalmente tienden las instituciones educativas de todo tipo. Esta labor la realizan, en gran medida, los autodidactas que libres de las reglas, restricciones y condicionantes académicos avanzan abriendo nuevos caminos en todos los campos del conocimiento.
Esta variación en los objetivos comporta necesariamente un cambio en el temario, que se debe adaptar a los intereses del estudiante y no a los objetivos prefijados. Sobre este tema, especialmente en lo que se refiere a estudios de rango universitario cuyo temario, en muchos casos, lo deciden las empresas, tenemos intención de extendernos en próximas ediciones.
Mucha gente cree que el autodidacta, no aprende de nadie. Y eso no es así. El autodidacta elige a sus maestros. Los elige según su criterio e interés. Por eso mismo, en la mayoría de ocasiones, elige como fuentes de conocimiento a los libros (y cada vez más utiliza Internet).

Fuentes de conocimiento que él mismo selecciona y que estudia con los objetivos que él mismo ha decidido.
En este punto se hace palpable la dificultad que tienen los autodidactas para programar un itinerario de estudios. Es evidente que la selección de autores cuyos libros han de servir como fuentes de conocimiento, es en sí misma una gran dificultad. Y más cuando se da por hecho que el posible estudiante desconoce todo lo referente a la materia que pretende estudiar.
Sería estúpido negar esta evidencia. Pero entonces ¿cómo se las ingenia el autodidacta para solucionar este problema?, la respuesta tiene dos aspectos:
- En primer lugar se debe tener en cuenta que la decisión de ser autodidacta, como muy pronto, se toma en la adolescencia. Es decir la persona que decide ser autodidacta no es un ser semejante al "buen salvaje" de Rousseau, sino una persona poseedora de cultura y capacidad de discriminación y decisión.
- En segundo lugar, todo autodidacta entiende la importancia de desarrollar sistemas que, previamente a la acción de estudiar, le provean de la información necesaria para iniciar el aprendizaje. Y de hecho, es sorprendente la eficacia que llegan a conseguir en esta labor. Y cuando se equivocan, que también sucede, su error es menos dramático que el de muchos estudiantes que tienen que soportar sin rechistar y durante tiempo indefinido la sumisión a profesores ineptos o planes de estudio inadecuados.
Un modo de estudio adecuado a cada persona es de una importancia decisiva para lograr el máximo aprovechamiento de sus cualidades. Resulta imposible diseñar un método universal que sea compatible con todo tipo de personalidades y aptitudes. Y su carencia es una de las principales causas del fracaso escolar.
El carácter autodidacta es un candidato idóneo para este tipo de fracaso. Su actitud de permanente cuestionamiento del sistema, de la misma manera que pone en cuestión su propio pensamiento, es absolutamente inadecuada para integrarse en entornos acríticos como el de la mayoría de las instituciones educativas.
Es importante que el aprendizaje se realice cuando la persona esté verdaderamente preparada, en todos los sentidos, para obtener los mejores resultados de su esfuerzo (excluyendo naturalmente a los niños). Este momento es diferente para cada persona y está en función de una enorme cantidad de variables.
Es el autodidacta el que está en mejores condiciones para aprovechar los momentos más favorables de su vida para estudiar.
Este punto se refiere asimismo a una necesidad que tiene un carácter estrictamente personal. Cada persona por capacidad intelectual, por bagaje cultural previo, por limitaciones en el tiempo de dedicación, por capacidad económica, por edad, por dificultades en la compatibilidad con otras actividades, por obligaciones laborales o familiares, etc. necesita un ritmo de aprendizaje que se adapte a su situación personal y en muchos casos es la autodidáctica la única opción que le queda para realizar sus estudios.
En la enseñanza reglada siempre existe un punto de partida y un final (aunque en la actualidad se empiece reconocer la necesidad de la "formación continua"). Por su parte el autodidacta quizá pueda conocer el principio de sus estudios pero desde luego desconoce el final. Si bien en general el autodidacta no deja nunca de estudiar, porque no existen más metas que las que el mismo se proponga.
Este listado no pretende otra cosa que ofrecer una base para la reflexión sobre el carácter y la praxis autodidacta. El absoluto tiene la pretensión de reflejar el inabarcable abanico de posibles razones y situaciones que convierten a una persona en autodidacta.

Para finalizar :
- Puede parecer que la defensa de la autodidáctica conlleve automáticamente criticar negativamente la enseñanza reglada o académica. No es así y no es esa nuestra intención. La enseñanza académica no sólo es necesaria sino imprescindible. Con todos sus defectos, que los tiene, es la mejor herramienta para el progreso social.
Tampoco se propone desde estas líneas la extensión de la autodidáctica entre la población; sería este un esfuerzo inútil; como ya hemos dicho antes, el autodidacta lo es por carácter, a contracorriente... en algún caso incluso a su pesar.
Lo que se pretende es que la sociedad valore y aproveche la acción autodidacta con todo su potencial de heterodoxia, innovación, riesgo, compromiso, libertad, ...
- También es necesario apuntar que el ser autodidacta no representa una posición inamovible, un compromiso fiel y permanente a un modo de aprendizaje. La autodidáctica se puede dar en personas que previamente han cursado estudios académicos, también se puede ser autodidacta y después cursar estudios académicos, incluso se pueden realizar unos y otros al mismo tiempo. De hecho es probable que todas las personas sean autodidactas en mayor o menor medida.
- Asimismo es importante distinguir entre el autodidacta, el "hombre de acción" y el "autosuficiente".
El "hombre de acción" prefiere actuar desde el principio, sin estudiar, sin una preparación prévia. Su guía son las emociones, los sentimientos, los instintos...
Por su parte la persona "autosuficiente" pretende que le basta con su pensamiento, el sentido común, la intuición, la propia capacidad intelectual... para conocer, entender y evolucionar.
Posiblemente estas maneras de afrontar la propia formación, la cultura, la comprensión de lo que nos rodea... tengan su importancia y resulten imprescindibles en determinadas circunstancias... pero nada tienen que ver con la autodidáctica. Y resulta asombroso que, incluso en los más altos niveles intelectuales, exista una confusión notable a este respecto.
- Y por último es necesario hacer referencia a una cuestión que en este momento supone la mayor dificultad para el aprendizaje autodidacta: la mercantilización de la cultura. En nuestra sociedad la cultura ha pasado de ser un valor de enriquecimiento intelectual, con un componente importante de prestigio social, a un bien económico perfectamente cuantificable, negociable y capaz de reportar pingües beneficios.
Naturalmente, como cualquier otro producto comercial, el bien cultural/económico debe contar con un documento que exprese la identidad del propietario y las características del producto. Este documento es el Título concedido por las instituciones legalmente autorizadas para esta labor, también comercial, y tiene un coste importante; tanto mayor cuanto mayor sea su eficacia comercial y el prestigio de la institución académica que lo certifique.
La posesión de uno o varios de estos documentos, garantiza la exclusividad en el acceso a la práctica totalidad de los puestos de trabajo y/o el ejercicio de cualquier profesión, independientemente de los conocimientos que realmente se posean sobre la materia.
Esto es así en todos los casos, aplicándose de la misma manera al título de propiedad de una finca o un vehículo que a los títulos académicos; de hecho tiene la misma validez el título de medicina de alguien con cuarenta años de ejercicio de la profesión, que el de otra persona que cuarenta años después de la obtención del título no haya ejercido ni un solo día, ni haya leído un solo texto sobre el tema.
Resulta evidente que el aprendizaje autodidacta, independientemente del grado de conocimiento al que se llegue, y exceptuando algunas profesiones relacionadas con las artes, el segmento empresarial (donde el único título válido es el capital) y la política... está en franca desventaja con respecto a los estudios académicos.
Esta última reflexión es la verdadera razón para la creación de este espacio web. La defensa de la autodidáctica y de los autodidactas en la situación hostil en la que se encuentran y hacerlo con la mayor efectividad posible, empleando para ello, no sólo el análisis, la reflexión y el pensamiento, sino también la acción directa. Y para ello invitamos a todas aquellas personas que deseen aportar reflexiones, comentarios, propuestas, vivencias, informaciones, solicitud de ayuda... la opinión de todos y todas es importante y necesaria.
JOSE ARTRUO MAYORGA Y VALENZUELA
Tengo entendido, que en algunos paises, personas autodidactas que han cubierto cierto programa y presentan examen profesional y lo pasan, les entregan el título. Podrian acalararme esto.
Saludos cordiales, José Arturo,
No conocemos el caso de todos los países, pero podemos hablar de España (y posiblemente en la mayoría de los demás se actúe de forma semejante).
Pues bien, en España no existe una norma aplicable a todas las especialidades. En función de determinadas necesidades del mercado y/o presiones sociales el gobierno establece normas, siempre puntuales, de cara a reconocer el trabajo, el conocimiento, la experiencia... etc. de determinados colectivos profesionales que llevan mucho tiempo ejerciendo su profesión careciendo de documentos acreditativos de su capacidad. Esto ha podido pasar por muchas razones: la principal es la desmesurada y absurda aparición de nuevas titulaciones que obliga a reconocer la trayectoria de los profesionales en ejercicio.
Este reconocimiento se concreta, en el mejor de los casos, en la automática concesión del título a quienes acrediten el tiempo trabajado y las condiciones requeridas o, y es lo más normal, la convalidación de determinadas asignaturas o materias del temario de los estudios o incluso la concesión de puntos previos en los exámenes para la obtención de los correspondientes títulos.
En cualquier caso, como ves, no existe una norma general al respecto, me atrevería a asegurar que en ningún país. Incluso los títulos oficiales, en muchos casos, solo tienen validez en el país expedidor... especialmente inadmisible a este respecto me parece este asunto con los títulos de Universidades del Sur y de Centro América en España.
Por todo ello creemos absolutamente necesaria la creación de un sistema de reconocimiento de la labor y los conocimientos de los Autodidactas, a nivel internacional.
Esperamos haberte ayudado a solucionar algunas de tus dudas y en cualquier caso seguimos a tu disposición.
Directorio
Apuntes de Actualidad
El artículo se refiere al estado actual del "Derecho al Trabajo" y al recorrido histórico que nos ha abocado a la presente situación.
... no gracias. Y si no que se lo pregunten a los usuarios de Megaupload
Panorama - 22/01/2012
Las agencias de "rating" son armas contra la UE, capaces de destruir países y fomentar la atomización de Europa.
Para un observador alienígena, el comportamiento de la ciudadanía frente a la acción política puede parecer paradójico en muchos casos,... vamos a intentar explicárselo lo mejor posible.
Los granjeros a quienes se les daban bien los números
(Cuento Sufí)
Este cuento se lo dedicamos a quienes toman decisiones que nos afectan a todos, a quienes "resuelven" el problema de la economía, a quienes decididen cada día miles de cosas que nos condicionan y condicionan nuestro entorno... y es que a veces quizás no hay que "calcular" tanto...
... de los que arriesgan, de los que avanzan a pesar de las dificultades, de los que luchan, de los que trabajan (aunque estén en el paro), de los emprendedores, de los escaladores, de los obstinados...
... de los que actúan, no de los que se rinden; de los que se indignan, no de los que se quejan; de los que reivindican, no de los que piden; de los que pierden, no de los perdedores...
...NO de los oportunistas, ni de los avispados, ni de los ventajistas, ni de los "listos", ni de los aprovechados, ni de los que siempre navegan con el viento a favor, ni de los especuladores...
Salud y Fuerza a todos y todas los/las Valientes
Revista LaTrama, 1 de Enero de 2012
... próximamente publicaremos un interesante reportaje sobre este material, hoy poco conocido, pero que está resurgiendo gracias a la labor de los actuales artesanos y a su belleza prístina, insuperable.
Joan y Ariadna regentan un local inclasificable en Cabra del Camp (l'Alt Camp) donde lo único cierto es que se pueden encontrar los manjares más exquisitos de la zona. La sola visita a su Dossier abre el apetito... ¡compruébenlo!
Pronto publicaremos interesantes noticias de esta casa rural que tiene un carácter tan especial, mientras tanto...